Una lágrima ha rozado mi mejilla,por enésima vez.
Y yo, permitiré que caiga al piso sin expresar todo lo que ella representa: un sentimiento desorientado, perdido.
Es tan delicada esta sensación de apacible amargura que irrita al actuar.
Dejé que todo sentimiento se desvaneciera y cayera por los senderos de la inseguridad. . . Además, ni advirtió la venidera decepción que la tormenta conllevaría.
No espero nada ya, solo tranquilidad, poder olvidar todo y nunca volver atrás.
"Puñal de marchitos, ramillete de cenizas, en eso se convertirá"
No exisitirá nada más.
Pensé que las cosas serían diferentes, un indicio de cambios, una muestra de real interés, un amor que superara barreras, incorruptible.... ajeno a pesares y presiones invisibles, que se convertirían en detalles que regarían la flor.
Pero la rosa se marchitó, y no quiere más que caer junto a las lágrimas.
Esperaré la compresión de parte de mis líneas, aquél que las logre solo sera digno de una sonrisa, no merecerá nada más; gatillador de penurias, iniciador de lástimas, pero a la vez, impulsor de una nueva vida.
sin embargo, en mí convergen un torbellino de emociones que me impiden poder terminar este capítulo, ya que sé que no podré olvidarlo de aquí a, quien sabe, mucho tiempo más.
Desearía franqueza, verdadera, las cosas pierden su valor en la medida en que uno lo decida, en este aspecto pareciera existir una divergencia de pensar; creo en el sentimiento, rescato su valor, no te cegues, que nada es imposible de cambiar.