
Qué triste fue la historia de aquella ajena alma que con merecerlo, vio su esencia partir...
Poseía las riquezas que nadie puede reemplazar, era dueña de amaneceres, resplandeceres, era absoluta de amor y felicidad, y tan solo con una sonrisa lo habría logrado conseguir.
Fue un arrebato de libertad, quién sin mayor premonición, su vida corrompió...
Y ya nada fue como el pasado lo deseó.
Cuando quiso volver para sentir y apropiarse nuevamente de sus intangibles riquezas, ya era tarde...
Los aires de libertad fueron irrazonables, y el concilio entre el pasado,presente y el futuro nunca se logró.
Ahora aquella alma vaga sin rumbo alguno, con sólo el anhelo de reencontrar esa tierna esencia que el tiempo no le permitió vivir.
Solo por no valorar, tan solo por no pensar, solo por no querer vivir lo suficiente, ahora su vida se mantiene completamente ajena a su pensar... No existen sentimientos con volumen, solo quedan experiencias planas con el dulce deseo de nunca jamás volver a cometer aquél imprudente error.